Se acerca el final de El Elegido y el desenlace de cada una de las historias de un puñado de personajes entrañables para la televisión. Verónica San Martín (Bredice), una de las protagonistas, avanza cada día más hacia la locura.
Y es esta misma locura la que la llevó al homicidio. Frente a la imposibilidad de ser feliz junto a su marido Andrés (Echarri) ella eligió fingir un embarazo y quedarse con el bebe de Gigí (Kohan) a quien envenenó y mató sin escrúpulos. Todo por mantener a Andrés a su lado.
Esto podría llevarla a la cárcel. Son varios los que acechan tras ella en busca de venganza. Principalmente Greta (Antonópulos), la ex pareja de Gigí. Además, Andrés y Mariana (Krum) ya no confían absolutamente en nada que venga de ella. Si bien no actuarían en su contra, sí serían capaces de protegerse y matar en defensa propia si lo ameritara una situación.
Abusada sexualmente de chica, Verónica muestra una psicología frágil y una mente desquiciada. Habla con sus muñecas, mantiene una relación “edípica” con Oscar Nevares Sosa (Cruz) y no se angustia ante nada. Esto explica su locura y justifica un mundo interno totalmente trastornado. Por su estado mental, Verónica, en lugar de quedar presa, podría terminar encerrada en un psiquiátrico.
Sin embargo, las opciones que muestra la historia son amplias. Asesinada por Greta, encerrada en una cárcel o en un neuropsiquiátrico, de viaje en una isla paradisíaca con Oscar o feliz y enamorada de su propia demencia, el final de Verónica no es obvio aunque poco a poco aparezcan algunas hipótesis.
Sea cual sea el final, no podrá negarse que el personaje que interpretó Leticia Bredice dejó un caudal de frases, escenas con grandes “lecciones de actuación” y momentos culminantes de una novela que marcó la televisión argentina.

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