Indumentaria negra, un par de lentes oscuros y una voluntaria intención de estar donde hay que estar, explicaban la presencia de la mosca en el logo de Caiga quien caiga.
Molestos como el insecto, que pica, zumba, y no se cansa de rondar a su víctima, eran los noteros de este programa que desde 1995, desvelaba a los hombres fuertes de la política. Porque era este ámbito, y a pesar de la presencia de deportistas y figuras del espectáculo en notas e informes, el lei motive del ciclo.
Era, y no es, un resumen de noticias semanal que abordaba la actualidad y se encargaba de poner en evidencia los puntos rojos de los boletines de "los representantes del pueblo", los que aspiraban a serlo, o los que ya lo habían sido.
Pero desde hace un tiempo y acentuado desde año pasado (ya sin Mario Pergolini), la horda mosquitera fue reduciéndose: menos política y más farándula; hasta llegar a este momento donde ya ni el zumbido queda.
La herencia notera que hoy patea la calle para CQC parece sentirse más cómoda en un desfile de modas, o en un estreno teatral, que en un comité partidario, o en un acto presidencial. El peligro de extinción de la mosca fue anunciado en 2009 y este año la amenaza se ve más cerca; 23.3 puntos en el primer programa de este año y 10.5 en el último.




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